Cuadragésimo novena noche: ¡Vuelta a empezar! Una alarma
Después de seis noches consecutivas (once quitando aquella noche rara), el DIMPO nos vuelve a sonar en la noche a las 5.30 de la mañana, unos minutos más tarde de que yo volviera a mi dormitorio después de pasar cuatro horitas con la hermana. La pobre anda de nuevo con su congestión. El padre le ayudó a cambiarse de calzoncillos y pantalones. Se acostó ya sin DIMPO. Obviamente, perdemos casilla.
Después de seis noches consecutivas (once quitando aquella noche rara), el DIMPO nos vuelve a sonar en la noche a las 5.30 de la mañana, unos minutos más tarde de que yo volviera a mi dormitorio después de pasar cuatro horitas con la hermana. La pobre anda de nuevo con su congestión. El padre le ayudó a cambiarse de calzoncillos y pantalones. Se acostó ya sin DIMPO. Obviamente, perdemos casilla.
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