El pedido de DIMPO se realizó el pasado sábado 24 de agosto, llegaría supuestamente el martes 27, pero se retrasó un día por razones que desconocemos, así que iniciamos esta aventura en la tarde de un miércoles: sí, por la tarde. Es necesario entrenar, ensayar... Llamadlo cómo queráis, pero es imprescindible que el niño se quede con las cosas muy claras antes de irse a dormir la primera noche.
El kit contiene el cinturón, una lámina sensor, un tríptico con la información del tratamiento y un cartoncito con las reglas del juego interactivo.
Pasemos a la primera noche. Se acostó a las 11.15 (estamos en verano y de vacaciones). Se durmió antes de lo que esperaba, pues con el artilugio en su cuerpo pensaba que estaría incómoda. Simplemente comentó que no podría dormir boca abajo, pero encontró su postura y se durmió. A las 3:15 sonó la alarma. Acudimos tanto el padre como yo y el solito se retiró la tira y le dio al botón. Fuimos al baño, hizo un pipí grande, se cambió los calzoncillos (un poquito mojados) y solito se volvió a colocar el aparato. La cama se mojó insignificantemente. Se volvió a dormir enseguida y amaneció sequito. No volvió a pitar. Se despertó contentísimo, solito se quitó el cinturón y rascó la primera casilla: ¡Un cangrejo le ha dado 100 puntos! Que traducidos en recompensa han sido 60 céntimos para acumular para el regalo final.
El kit contiene el cinturón, una lámina sensor, un tríptico con la información del tratamiento y un cartoncito con las reglas del juego interactivo.
Pasemos a la primera noche. Se acostó a las 11.15 (estamos en verano y de vacaciones). Se durmió antes de lo que esperaba, pues con el artilugio en su cuerpo pensaba que estaría incómoda. Simplemente comentó que no podría dormir boca abajo, pero encontró su postura y se durmió. A las 3:15 sonó la alarma. Acudimos tanto el padre como yo y el solito se retiró la tira y le dio al botón. Fuimos al baño, hizo un pipí grande, se cambió los calzoncillos (un poquito mojados) y solito se volvió a colocar el aparato. La cama se mojó insignificantemente. Se volvió a dormir enseguida y amaneció sequito. No volvió a pitar. Se despertó contentísimo, solito se quitó el cinturón y rascó la primera casilla: ¡Un cangrejo le ha dado 100 puntos! Que traducidos en recompensa han sido 60 céntimos para acumular para el regalo final.


Comentarios
Publicar un comentario