Vigésimo quinta noche: una alarma.
El momento de dormirse fue horrible, para mí al menos que me quedo con ellos hasta que se duermen. David lo puso bien difícil, impidiendo que su hermana también se durmiera. Daniel fue el primero en dormirse y Natalia hasta dos veces llegó a dormirse, pero su hermano la despertó. El padre subió hasta tres veces a echarme una mano. Llegamos incluso a estar los dos en la misma habitación... No voy a dar más detalles, pero por dura que sea la palabra, para mí fue insoportable, una hora de reloj insoportable. El DIMPO le sonó, pero como ya he comentado alguna vez, creemos que es del propio sudor que genera. Yo de su dormitorio me fui directa a mi cama con ganas de llorar.
Le sonó a las 2:15 largo y tendido. No había forma de que despertara. De hecho, llegó a mojar la cama un poco, aunque menos que otras veces. Hubo un intento de no ir al baño, pero gracias a Dios fue a la segunda vez que se lo dijimos. El padre lo acompañó y yo me quedé quitando la primera capa de cama. Le puse nuevos calzoncillos, pantalón nuevo y a dormir. Ya no volvió a sonar en el resto de la noche.
El momento de dormirse fue horrible, para mí al menos que me quedo con ellos hasta que se duermen. David lo puso bien difícil, impidiendo que su hermana también se durmiera. Daniel fue el primero en dormirse y Natalia hasta dos veces llegó a dormirse, pero su hermano la despertó. El padre subió hasta tres veces a echarme una mano. Llegamos incluso a estar los dos en la misma habitación... No voy a dar más detalles, pero por dura que sea la palabra, para mí fue insoportable, una hora de reloj insoportable. El DIMPO le sonó, pero como ya he comentado alguna vez, creemos que es del propio sudor que genera. Yo de su dormitorio me fui directa a mi cama con ganas de llorar.
Le sonó a las 2:15 largo y tendido. No había forma de que despertara. De hecho, llegó a mojar la cama un poco, aunque menos que otras veces. Hubo un intento de no ir al baño, pero gracias a Dios fue a la segunda vez que se lo dijimos. El padre lo acompañó y yo me quedé quitando la primera capa de cama. Le puse nuevos calzoncillos, pantalón nuevo y a dormir. Ya no volvió a sonar en el resto de la noche.
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