Nos subimos a las 9:50. Tras andar detrás de unos y otros para hacer pis y lavarse los dientes, por fin se meten en la cama. David mira un libro con linterna un rato y luego me pide el audiocuento. Se duerme después de sus hermanos a las 10:20.
A la una suena el DIMPO. No lo oye y tengo que avisarlo. El solito, como siempre, se lo desconecta. Se niega a ir al baño: tiene un mosqueo increíble. Le digo que es necesario que vaya al baño porque es muy temprano y muy seguramente vuelva a sonar la alarma. Nada, no quiere. Le añado que llevamos ya 16 noches de trabajo y que tenemos que seguir confiando porque como mínimo hay que llegar a las 40 o a veces más... Le animo a que haga pipí porque así hay más probabilidades de que no se lo vuelva a hacer. Finalmente, va al baño diciendo que se va a quedar ahí toda la noche. Intenta acostarse en la bañera. Después, se sienta en el water. Realmente no sé si llega a hacer algo, pero yo no voy a estar toda la noche esperando... Se vuelve a su cuarto y se sube en la litera de arriba (1:20). Le digo que ahí va a pasar frío porque no tiene colcha, pero, según él, no hace frío. Le digo que entonces se ponga el cinturón DIMPO porque no me apetece tener que cambiar sábanas al día siguiente por una cabezonería (ya una empieza a sincerarse y a rozar la impaciencia). David se niega: "que no, que no... Nooo... No quiero"... Y otras frases suyas: "Yo no quiero eso, es un incordio, no me gusta, no vale para nada..." Cuando logro que baje se arrincona en la otra cama. No quiere ponérselo porque parte del cinturón está mojado. Le digo de todo: que lo hacemos por su bien, que dentro de nada lo habrá superado, que lo hacemos para que pueda ir a campamentos o quedarse a dormir en casa de otros niños... Sigue ofuscado. Yo ya me lo tomo cómo algo personal y le pregunto que por qué está noche lo pone tan difícil. Le digo que estoy cansada, que me duele la espalda, que quiero dormir, pero todo le da igual. Mantiene su "no, no y no... Yo hago con mi cuerpo lo que quiero por la noche". Le doy la opción de pañal y dice que vale, pero antes le recuerdo que eso es dar pasos atrás y que su hermano podría decirlo (Daniel alguna vez ha chinchando a David contándole a los amigos que tiene pañal y eso a David le duele mucho). Comenta que pegará a su hermano si dice algo. A todo esto la hermana empieza a moverse y hacer ruiditos: tanto cuchicheo le altera el sueño a la pobre. Desesperante. Le digo que le pongo el DIMPO Y nos vamos a mí cama a esperar a papá (su papá vuelve de viaje está noche en torno a las dos/ dos y media), pero me dice que se acuesta sin DIMPO y que se lo pone cuando llegue. A esto no accedo y le insisto en que podemos hacerlo al revés. Estoy cansada de discutir. Muy enfadada le digo que por favor, que lo haga por él pero también por mí... Al final le pongo pañal y me vuelvo a mí dormitorio: 01:45. Con una actitud tan desafiante y rebelde no sé si esto acabará funcionando. Es muy inteligente, pero solo lo muestra cuando está motivado. Esta claro que ha perdido esa motivación,al menos en esta noche.
A las 7:30 se despierta y ya no se vuelve a dormir. El pañal seco, pero hoy no rascaremos,no solo mojó la cama sino que durmió sin el aparato. Y las reglas del juego están claras. A las ocho se volvió a meter en mí cama a preguntarme si yo sabía que él me quería muchísimo... Encantador a primera hora del día
A la una suena el DIMPO. No lo oye y tengo que avisarlo. El solito, como siempre, se lo desconecta. Se niega a ir al baño: tiene un mosqueo increíble. Le digo que es necesario que vaya al baño porque es muy temprano y muy seguramente vuelva a sonar la alarma. Nada, no quiere. Le añado que llevamos ya 16 noches de trabajo y que tenemos que seguir confiando porque como mínimo hay que llegar a las 40 o a veces más... Le animo a que haga pipí porque así hay más probabilidades de que no se lo vuelva a hacer. Finalmente, va al baño diciendo que se va a quedar ahí toda la noche. Intenta acostarse en la bañera. Después, se sienta en el water. Realmente no sé si llega a hacer algo, pero yo no voy a estar toda la noche esperando... Se vuelve a su cuarto y se sube en la litera de arriba (1:20). Le digo que ahí va a pasar frío porque no tiene colcha, pero, según él, no hace frío. Le digo que entonces se ponga el cinturón DIMPO porque no me apetece tener que cambiar sábanas al día siguiente por una cabezonería (ya una empieza a sincerarse y a rozar la impaciencia). David se niega: "que no, que no... Nooo... No quiero"... Y otras frases suyas: "Yo no quiero eso, es un incordio, no me gusta, no vale para nada..." Cuando logro que baje se arrincona en la otra cama. No quiere ponérselo porque parte del cinturón está mojado. Le digo de todo: que lo hacemos por su bien, que dentro de nada lo habrá superado, que lo hacemos para que pueda ir a campamentos o quedarse a dormir en casa de otros niños... Sigue ofuscado. Yo ya me lo tomo cómo algo personal y le pregunto que por qué está noche lo pone tan difícil. Le digo que estoy cansada, que me duele la espalda, que quiero dormir, pero todo le da igual. Mantiene su "no, no y no... Yo hago con mi cuerpo lo que quiero por la noche". Le doy la opción de pañal y dice que vale, pero antes le recuerdo que eso es dar pasos atrás y que su hermano podría decirlo (Daniel alguna vez ha chinchando a David contándole a los amigos que tiene pañal y eso a David le duele mucho). Comenta que pegará a su hermano si dice algo. A todo esto la hermana empieza a moverse y hacer ruiditos: tanto cuchicheo le altera el sueño a la pobre. Desesperante. Le digo que le pongo el DIMPO Y nos vamos a mí cama a esperar a papá (su papá vuelve de viaje está noche en torno a las dos/ dos y media), pero me dice que se acuesta sin DIMPO y que se lo pone cuando llegue. A esto no accedo y le insisto en que podemos hacerlo al revés. Estoy cansada de discutir. Muy enfadada le digo que por favor, que lo haga por él pero también por mí... Al final le pongo pañal y me vuelvo a mí dormitorio: 01:45. Con una actitud tan desafiante y rebelde no sé si esto acabará funcionando. Es muy inteligente, pero solo lo muestra cuando está motivado. Esta claro que ha perdido esa motivación,al menos en esta noche.
A las 7:30 se despierta y ya no se vuelve a dormir. El pañal seco, pero hoy no rascaremos,no solo mojó la cama sino que durmió sin el aparato. Y las reglas del juego están claras. A las ocho se volvió a meter en mí cama a preguntarme si yo sabía que él me quería muchísimo... Encantador a primera hora del día
Comentarios
Publicar un comentario