David se sube a dormir a las once. Una vez en la cama, se vuelve a levantar a "hacer su truco" (hacer más pis y ponerse un trocito de papel higiénico para que no pite). Esta noche el hermano mediano ha dormido siesta y anda más inquieto, lo que hace que le dé juego a la hermana pequeña y esta a su vez ande más revolucionada. David se queja varias veces del ruido que hay y me amenaza con quitarse el DIMPO. En un momento dado se lo desabrocha, pero al decirle que entonces le ponía pañal decide dejárselo, pero adelantando que luego se lo quitaría cuando todos durmiéramos. Vuelve a quejarse del ruido: "Es que cuando no es Daniel, es alguien en la calle", por lo que cierro la ventana. Finalmente se duerme sobre las 11:45.
A la una y media acudo porque su hermana llora y veo que ya se ha quitado el DIMPO. Lo despierto, lo llevo al baño, se sienta en el water medio dormido y mientras vuelvo a coger el cinturón. Pesa ya mucho y no puedo con él. En la cama intento razonar para que se lo ponga, pero nada. El padre acude y lo coge en brazos para que yo se lo ponga y así conseguimos que vuelva a tenerlo. Me tumbo con él aún sin él pedirlo, pero prefiero estar a su lado para animarlo a que no se lo quite. Para mí son momentos duros, pues parece que estuviéramos obligándolo al peor sufrimiento, pero con lo bien que fue la primera noche, estoy convencida de que es cuestión de días, así que persisto. Ya a su lado, al ratito se da la vuelta y se pone al revés. Creo que se duerme... A las 2:15 me da una patada en la barriga, me doy yo la vuelta pero intenta echarme de la cama estirando sus piernas. Simplemente me echo hacia el lado un poco más. Desesperado se levanta y se baja al salón. El padre baja a por él. Intenta motivarlo, pero abajo decide que se sube pero con pañal. Una vez arriba le digo que sería una pena después de lo bien que lo hizo la primera noche. Él se queja de la incomodidad. Dice que le duele y que no puede dormir bien, a lo que le animamos con el argumento de que en poco tiempo dormirá siempre sin nada, pero ahora es necesario educar a nuestra mente con ayuda del cinturón para que aprendamos a darnos cuenta de cuándo es necesario ir a vaciar la vejiga. Al final, accede a ponérselo ofreciéndole la cama de mamá, dónde al ratillo de estar me dice que le molesta. Le recuerdo que será cuestión de días y que pruebe a dormir boca arriba. Me pide que no lo mire. Le pregunto si quiere un beso de mamá y dice que no. Yo respeto su decisión y me quedo al lado. Se duerme.
A las seis y diez suena el DIMPO. Él realiza todo el proceso solito. Lo acompaño al baño,volvemos a la cama y se vuelve a dormir. A las nueve amanece sequito.
Me pide hacer Donuts para desayunar, a lo que accedo para celebrar que ha amanecido séquito. Raspamos casilla del juego: una estrellita que vale 75 puntos, o sea 45 céntimos que redondearé a 50cents. ¡Mañana más!
A la una y media acudo porque su hermana llora y veo que ya se ha quitado el DIMPO. Lo despierto, lo llevo al baño, se sienta en el water medio dormido y mientras vuelvo a coger el cinturón. Pesa ya mucho y no puedo con él. En la cama intento razonar para que se lo ponga, pero nada. El padre acude y lo coge en brazos para que yo se lo ponga y así conseguimos que vuelva a tenerlo. Me tumbo con él aún sin él pedirlo, pero prefiero estar a su lado para animarlo a que no se lo quite. Para mí son momentos duros, pues parece que estuviéramos obligándolo al peor sufrimiento, pero con lo bien que fue la primera noche, estoy convencida de que es cuestión de días, así que persisto. Ya a su lado, al ratito se da la vuelta y se pone al revés. Creo que se duerme... A las 2:15 me da una patada en la barriga, me doy yo la vuelta pero intenta echarme de la cama estirando sus piernas. Simplemente me echo hacia el lado un poco más. Desesperado se levanta y se baja al salón. El padre baja a por él. Intenta motivarlo, pero abajo decide que se sube pero con pañal. Una vez arriba le digo que sería una pena después de lo bien que lo hizo la primera noche. Él se queja de la incomodidad. Dice que le duele y que no puede dormir bien, a lo que le animamos con el argumento de que en poco tiempo dormirá siempre sin nada, pero ahora es necesario educar a nuestra mente con ayuda del cinturón para que aprendamos a darnos cuenta de cuándo es necesario ir a vaciar la vejiga. Al final, accede a ponérselo ofreciéndole la cama de mamá, dónde al ratillo de estar me dice que le molesta. Le recuerdo que será cuestión de días y que pruebe a dormir boca arriba. Me pide que no lo mire. Le pregunto si quiere un beso de mamá y dice que no. Yo respeto su decisión y me quedo al lado. Se duerme.
A las seis y diez suena el DIMPO. Él realiza todo el proceso solito. Lo acompaño al baño,volvemos a la cama y se vuelve a dormir. A las nueve amanece sequito.
Me pide hacer Donuts para desayunar, a lo que accedo para celebrar que ha amanecido séquito. Raspamos casilla del juego: una estrellita que vale 75 puntos, o sea 45 céntimos que redondearé a 50cents. ¡Mañana más!
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